¿Cómo me ayudan los ángeles en mi vida diaria?

 Los ángeles nos acompañan cada día de nuestra vida y si es nuestro ángel de nacimiento nos acompañará todos los días de nuestras vidas, pero de eso hablaremos más adelante cuando hablemos con más profundidad sobre el tipo de ángeles.

No les importa ni la distancia ni el lugar cuando les solicitamos ayuda, ellos responden de forma rápida e incluso casi inmediata a nuestras oraciones de ayuda, a nuestras llamadas. Todo lo que experimentamos cada día para ellos siempre es de suma importancia, ya que ellos son los que nos ayudan en forma de intuición o de impulso  hacia el camino más adecuado o hacia la decisión más acertada. Nos escuchan cuando nos sentimos invadidos por la tristeza y el dolor, nos abrazan cuando nos sentimos solos, nos protegen cuando sentimos miedo o temor, nos dan luz cuando nos hallamos en la inmensa oscuridad del alma, nos guían de las manos cuando no sabemos qué camino escoge. Es nuestro amigo incondicional que nunca nos va a fallar, e incluso cuando sientes que te está fallando está allí, esperando justo el momento perfecto para que vayas de la mano de la fe para que ese milagro ocurra.

Tienen un amor incondicional tan grande que nunca nos juzgan ni juzgarán. Seremos siempre respetados ya que tenemos la ley del libre albedrío. Aunque sí es cierto que siempre intentarán antes de nuestra última decisión, llevarnos por el mejor camino de nuestro aprendizaje.

Cuando realmente tiene uno consciencia de que estos seres existen y están siempre con nosotros, la vida empieza a cobrar un prisma diferente: más mágico, más dulce, más amoroso.

El juego de los ángeles

 Como hemos podido ver en los anteriores post, los ángeles son unos seres que tienen muchas formas de comunicarse con nosotros, y sobretodo de hacerlo de una forma original y  divertida para que lo podamos interpretar más rápidamente.

A los ángeles les encanta jugar, y por eso siempre ponen su imaginación a trabajar para poder tener resultados de lo más ocurrentes y sorprendentes. Estos seres alados mueven siempre todos los hilos para que esa “casualidad” pueda ser posible o entre en nuestras vidas.

Nos ofrecen un juego que cuando realmente somos capaces de percibir y ser conscientes de ello nos hace reír o esbozar una sonrisa de complicidad hacia ellos.

Si nunca perdiéramos el hábito de jugar, de seguir creyendo en la magia, la vida sería totalmente distinta. Seríamos capaces de dar rienda suelta a nuestra imaginación, a crear, a sentir, a confiar a ciegas con todos los acontecimientos que están por venir. La magia es dejar de sufrir, es fluir en cada momento, incluso en los momentos más difíciles. Los ángeles no quieren que los humanos sufran pero si quieren que hallamos nuestra paz, que seamos niños otra vez, para disfrutar más a menudo de todas las cosas que la vida nos ofrece cada día, y que  los vivamos intensamente, sin miedo ni temor a lo que pueda ocurrir, con alegría, con la improvisación, con fe y esperanza. Con la ayuda de los ángeles, todo es posible.

Cuando ese juego con los ángeles forma parte de vuestro día a día, y seáis conscientes de todos los movimientos que pueden realizar los ángeles para prestarte su ayuda, notaréis como vuestra conexión con ellos será cada vez más sencilla. Cuanto más cercanos estáis con ellos, más fuerte se creará el vínculo y más rápido podréis captar los mensajes y las respuestas a través de sus juegos. Muchas veces establecerán unos mismos símbolos para que la respuesta sea aún más inmediata.

Jugar con los ángeles es jugar a crear, creer, fluir, tener fe.. Es divertirse, atreverse, transformarse, ser libre! ¡Los ángeles os traen cosas hermosas en tu vida si aceptas jugar con ellos y divertirte con el momento!

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